Lecciones para el éxito
Por: Arq. Javier Santiago Renderos Orellana
Las experiencias son más que una serie de hechos aprendidos, más que lecciones para lograr el éxito; son historias que cuentan con sinceridad los logros y fracasos que nos convierten en el tipo de persona que somos.
Como arquitectos, todos iniciamos una historia de estudiante adquiriendo todos los conocimientos posibles, hasta convertirnos en profesionales capaces de enfrentarnos a la realidad. Posterior a eso, avanzamos a una escuela mucho más compleja y dinámica que no se enseña en la academia, solamente en la práctica laboral. Y ahí te puedes dar cuenta, de lo bueno, lo malo y feo del camino que debes recorrer inicialmente como: Arquitecto jr.
No es mi fin retocar los problemas cliché que sufrimos los arquitectos jóvenes con poca experiencia, ni tocar los temas sensibles a los que muchos probablemente ya hemos vivido. Por el contrario, espero que, en base a mi experiencia como joven arquitecto; que hace dos años se convenció sobre el tipo de profesional que quería convertirme; se vuelva en una historia que sirva para animar de posibles dilemas, que se pueden dar en la primera experiencia trabajando como arquitecto.
Mi primer empleo, fue una decisión que iba más allá de iniciar a trabajar por el simple hecho de acumular experiencia. Iba enfocado a un deseo profundo por cumplir un sueño, el cual a la fecha ha dado un giro un tanto diferente; pero, aun así, me encuentro satisfecho por las metas logradas. Fue en ese trabajo donde aprendí la seriedad en la toma de responsabilidad, y otros aspectos que te hacen crecer como profesional.
Entre tantos consejos que recibía por ser primerizo, siempre recordaré una frase que me mencionaba una compañera de oficina: “Lo único que no te pueden robar, es el conocimiento; aprovéchate de esta ventaja”. Y ciertamente, cuando uno inicia este camino como profesional aprende mucho de las formas más contradictorias: cometiendo errores, consultando constantemente hasta ser irritable, tomándole valor al tiempo, siendo prácticos en la toma de decisiones.
Pero, a pesar de lo mucho que me encontraba aprendiendo, no sentía que formara parte de mi desarrollo, ni contribuyera a mi objetivo como profesional. De ahí, comprendí la importancia de enfocarse y concentrarse en lo que realmente deseas convertirte; de eso depende elegir sabiamente, sobre la oficina que puede acompañarte y formar parte de tu desarrollo como profesional.
Mi segundo trabajo, se formó en JCP Arquitectos a inicios de este año. Mi primera impresión es que era algo diferente, una oficina enfocada en el diseño de ideas innovadoras; una oficina para arquitectos que desafían la forma tradicional de construir a nivel regional. Aun así, debo de admitir que al inicio tenía mis dudas. Me pasaba cuestionando casi a diario si este nuevo empleo reorientaba lo que quería como profesional; a pesar que me encontraba en un ambiente juvenil, sentía que iba en la dirección errónea a mi camino inicial; y por un largo tiempo siempre concluía a la misma respuesta: que al estar en JCP me estaba desarrollando en áreas que no eran parte de mi objetivo principal. Sin embargo, siempre he considerado la importancia de la versatilidad en las acciones, como parte de mi filosofía de vida; dándome una oportunidad a explorar de que se trataba ser arquitecto en JCP.
Y eso hice. Tomar un atajo alternativo de mis metas.
Los últimos siete meses he vivido todo tipo de experiencias muchas positivas y otras cuantas negativas dentro de la oficina. Como en toda oficina, acoplarse a las experiencias de trabajo lleva tiempo, lo importante es tener paciencia, aun y cuando las cosas no marchan conforme a tu propio Norte. Pero realmente, no busco una oficina perfecta, ni pretendo encontrar una así. De hecho, no hay nada más auténtico en esta vida, que aquello, que con sus defectos y atributos nos permite seguir avanzando; de lo contrario carecería de sensibilidad humana. Aun así, agradezco con total honestidad el aprendizaje que JCP ha contribuido en mi desarrollo personal y profesional, de cierta manera esta última experiencia, ha hecho que vuelva a leer un libro que había dado por cerrado y concluido.
No quiero que se malinterprete como un comentario negativo, es todo lo contrario, es real y autentico. Mi experiencia laboral ha dejado una marca sobre mi primer paso al profesional del mañana, y estoy agradecido que ambas oficinas me han impulsado a dar lo mejor de mí.
Las primeras experiencias son el punto de inflexión entre lo académico y el mundo real; si mantienes una visión analítica, tendrás una mejor visión de lo que debes de hacer. Pues son en los bordes y limites, donde ocurren las cosas más interesantes. Medita en ese punto, antes de dar el siguiente paso.
*Arq. Javier Santiago Renderos Orellana graduado en Mayo 2017 en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas*
