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10 Oct 2017
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Los retos se vencen en equipo

Por: Arq. Rodrigo Bernal

En nuestra sociedad existen un sinfín de interpretaciones sobre el concepto equipo, muchas veces esta palabra pierde su valor relegándose a un grupo de personas a las cuales se les asigna una tarea o un grupo de tareas a llevar a cabo omitiendo así el cumulo de atributos que este debe tener para alcanzar un objetivo.

Un equipo no es solo un conjunto de personas, o al menos no debería de serlo, un equipo es un complemento de cualidades, un cumulo de conocimientos orientados y liderados para alcanzar un objetivo que debe ser claro.

No se puede trabajar en equipo sin antes plantearse metas, son estas los elementos que acotan el actuar individual que suma, que contribuye a la generación de un producto. En la vida profesional específicamente hablando del campo de la arquitectura o el diseño podemos encontrarnos con muchos profesionales, muy talentosos, que sin embargo, no son claros dominadores de todas las especialidades que involucran el desarrollo de un proyecto, y se ven con la necesidad de integrar diversos actores que poseen conocimientos y habilidades complementarias, para aterrizar la idea y volverla un elemento tangible.

Es en este punto donde nace una relación importante entre conocimiento, liderazgo y responsabilidad, estos elementos deben entrelazarse de manera coordinada pues como se mencionó anteriormente nadie es pleno dominador de todas las especialidades universales y sin liderazgo la organización de las piezas no siempre podría ser la ideal, no basta saber a dónde se quiere llegar sino también como llegar, la responsabilidad es sin duda alguna el engrane conector, pues sin compromiso no existe dedicación suficiente, ni tampoco pasión para generar lo que se aspira, un equipo deja de serlo si alguno de estos elementos se torna ausente.

El liderazgo es algo fundamental dentro de las estrategias para alcanzar las metas, pues no puede haber un equipo exitoso que no tenga un líder claro que oriente al grupo en la obtención de metas, estrategias y resultados satisfactorios a través de la correcta identificación de las fortalezas de cada integrante, colocar a cada quien en su sitio, dándole el valor a cada tarea, a cada resultado y sobre todo al individuo.

La unión hace la fuerza, y el éxito prolongado no se alcanza nunca con individualidades aunque se posea talentosos pero aislados actores dentro de un grupo, todos necesitamos de todos, si este aspecto no es realmente reconocido difícilmente un equipo podrá permanecer con vida más allá de un proyecto.

Un gran visionario como lo fue Henry Ford dijo alguna vez “Juntarse es el principio, mantenerse juntos el progreso y trabajar en equipo es el éxito”, claro está que es una manera sencilla de explicar la manera adecuada el desarrollo natural de un equipo que ha consolidado el éxito, pues ha logrado superar cualquier tipo de diferencia interna que pueda existir y armonizar los talentos para que se complementen y logren enfrentar los diversos retos que la vida profesional pueda plantear.

El reconocernos como personas que necesitamos de otros no nos torna vulnerables sino individuos más fuertes, más maduros, pues está en la suma de habilidades y destrezas la que marca plena diferencia y nos hace superar la frontera entre el imposible y lo posible.

*Rodrigo Bernal se graduó de la Universidad José Simeón Cañas – UCA.*

29 Sep 2017
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Arquitectura participativa

Por: Arq. Alberto Antonio Ortiz Arévalo

Hace un par de años escribí un artículo denominado ARQUITECTURA SIN DOLOR, esbozo el concepto de arquitectura desde una óptica poética en donde todos sus sistemas, componentes de ella misma, engranan perfectamente entre si, para satisfacer plenamente al usuario, adaptados al entorno y a su cultura.

El concepto de arquitecto ha cambiado con el correr de los años, pues anteriormente se le conocía como EL PRIMERO EN LA OBRA, según su etimología término que procede del griego “αρχιτεκτων” (architéktōn) y a su vez del latín “architectus”.

Según Vitrubio en su tratado, ‘’Los Diez Libros de la Arquitectura’’, describe al arquitecto como un especialista y versado en una plétora de ciencias físicas, y químicas, otras numéricas, geométricas y artísticas, perito en política y en normativas… y hasta en fenómenos celestes. Pues se consideraba como el único y absoluto director de la obra, desde la concepción espacial, hasta la materialización de sus ideas.

En primer lugar, el hacer arquitectura, es hacer ORDEN, orden funcional, geométrico, espacial y contextual, en cuanto a la disposición correcta de los elementos que limitan y forman el espacio, los cuales satisfacen la función peculiar del mismo.

El proyecto arquitectónico no solo corresponde al arquitecto, junto a él están todos los especialistas en sus distintas áreas específicas del proyecto, estructuristas, electricistas, interioristas, mecánicos diseñadores gráficos, estimadores de costos, especialistas constructivos, proveedores de insumos, y el más importante… el propietario o cliente. Pues hacia él está dirigido el proyecto arquitectónico definitivo. Esta pluralidad de expertos en lo que defino como SÍNTESIS ARQUITECTÓNICA.

Entiéndase como síntesis, el conjunto de elementos para CREAR un todo. El proyecto arquitectónico es un acto de síntesis, una unificación de partes, una creación de relaciones.

El trabajo en equipo es tan vital y a la vez complejo, puesto que cada especialista debe de armonizar con el arquitecto y viceversa. Para lograr esta conjunción de pensares técnicos, conceptuales, artísticos y porque no poéticos, requiere de una madures en la profesión y en su esencia como diseñadores, pues exige al arquitecto conocer mucho de todas las ramas que rodean la arquitectura, pues el diseño desde su Formo-Genesis, debe de contemplar las criterios elementales, tácitos y peculiares de las distintas y variadas especialidades.

El objetivo final de la arquitectura es garantizar la plena satisfacción del cliente, el pleno confort y seguridad del proyecto, Aquí es donde el trabajo participativo entra en un juego de propuestas técnicas y conceptuales para lograr la meta planteada.

El diseño colaborativo o participativo, cada vez es más importante y vital en el desarrollo de proyectos de arquitectura. La creación de equipos multidisciplinarios, reuniones de seguimiento y control, el cumplimiento de metas y la creación de estrategias corporativas, para lograr los objetivos primogénitos o incluso la modificación de los mismos. Esto se logra bajo una perfecta planificación y dirección del proyecto, desde la conceptualización hasta la ejecución física del mismo.

Con la globalización, los medios digitales , las comunicaciones y las redes sociales, los kilómetros se han vuelto kbps, la colaboración a distancia, el trabajo en equipo, directrices claras y líneas de acción concretas, sin faltar una organización liderada, están llevando hacia una Arquitectura Participativa, cuyo objetivo principal es la calidad del producto arquitectónico, en donde todos los elementos del proyecto arquitectónico estén respaldados por sinodales en cada una de sus contextos, donde el arquitecto juega el papel de coordinador de un todo , en la pluralidad y complejidad de la producción arquitectónica.

Es necesario hacer una reflexión sobre el tema, Marco Vitrubio, siglo I, antes de Cristo, aún está vigente desde mi punto de vista, ya no como un todo, como omnipotente, sino como el líder que, con su equipo de trabajo, tienen la meta de satisfacer las necesidades espaciales del ser humano tanto en lo individual como en lo colectivo, donde a arquitectura este presente, donde la técnica se una con la ciencia y estas con la belleza, para crear espacios poéticos sustentables.

La arquitectura participativa nos llevara a la realización de proyectos más sólidos, más congruentes que satisfagan el orden espacial, el orden conceptual, el orden técnico y el orden funcional, todo esto con el fin de hacer que el espacio sea digno para el futuro morador del mismo.

*Arq. Alberto Antonio Ortiz Arévalo. Actuamente es Arquitecto de Infraestructura en la Universidad José Matías Delgado.* 

albertortiz2212@outlook.com / bocetos62@gmail.com

13 Sep 2017
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Lecciones para el éxito

Por: Arq. Javier Santiago Renderos Orellana

Las experiencias son más que una serie de hechos aprendidos, más que lecciones para lograr el éxito; son historias que cuentan con sinceridad los logros y fracasos que nos convierten en el tipo de persona que somos.

Como arquitectos, todos iniciamos una historia de estudiante adquiriendo todos los conocimientos posibles, hasta convertirnos en profesionales capaces de enfrentarnos a la realidad. Posterior a eso, avanzamos a una escuela mucho más compleja y dinámica que no se enseña en la academia, solamente en la práctica laboral. Y ahí te puedes dar cuenta, de lo bueno, lo malo y feo del camino que debes recorrer inicialmente como: Arquitecto jr.

No es mi fin retocar los problemas cliché que sufrimos los arquitectos jóvenes con poca experiencia, ni tocar los temas sensibles a los que muchos probablemente ya hemos vivido. Por el contrario, espero que, en base a mi experiencia como joven arquitecto; que hace dos años se convenció sobre el tipo de profesional que quería convertirme; se vuelva en una historia que sirva para animar de posibles dilemas, que se pueden dar en la primera experiencia trabajando como arquitecto.

Mi primer empleo, fue una decisión que iba más allá de iniciar a trabajar por el simple hecho de acumular experiencia. Iba enfocado a un deseo profundo por cumplir un sueño, el cual a la fecha ha dado un giro un tanto diferente; pero, aun así, me encuentro satisfecho por las metas logradas. Fue en ese trabajo donde aprendí la seriedad en la toma de responsabilidad, y otros aspectos que te hacen crecer como profesional.

Entre tantos consejos que recibía por ser primerizo, siempre recordaré una frase que me mencionaba una compañera de oficina: “Lo único que no te pueden robar, es el conocimiento; aprovéchate de esta ventaja”. Y ciertamente, cuando uno inicia este camino como profesional aprende mucho de las formas más contradictorias:  cometiendo errores, consultando constantemente hasta ser irritable, tomándole valor al tiempo, siendo prácticos en la toma de decisiones.

Pero, a pesar de lo mucho que me encontraba aprendiendo, no sentía que formara parte de mi desarrollo, ni contribuyera a mi objetivo como profesional. De ahí, comprendí la importancia de enfocarse y concentrarse en lo que realmente deseas convertirte; de eso depende elegir sabiamente, sobre la oficina que puede acompañarte y formar parte de tu desarrollo como profesional.

Mi segundo trabajo, se formó en JCP Arquitectos a inicios de este año. Mi primera impresión es que era algo diferente, una oficina enfocada en el diseño de ideas innovadoras; una oficina para arquitectos que desafían la forma tradicional de construir a nivel regional. Aun así, debo de admitir que al inicio tenía mis dudas. Me pasaba cuestionando casi a diario si este nuevo empleo reorientaba lo que quería como profesional; a pesar que me encontraba en un ambiente juvenil, sentía que iba en la dirección errónea a mi camino inicial; y por un largo tiempo siempre concluía a la misma respuesta: que al estar en JCP me estaba desarrollando en áreas que no eran parte de mi objetivo principal. Sin embargo, siempre he considerado la importancia de la versatilidad en las acciones, como parte de mi filosofía de vida; dándome una oportunidad a explorar de que se trataba ser arquitecto en JCP.

Y eso hice. Tomar un atajo alternativo de mis metas.

Los últimos siete meses he vivido todo tipo de experiencias muchas positivas y otras cuantas negativas dentro de la oficina. Como en toda oficina, acoplarse a las experiencias de trabajo lleva tiempo, lo importante es tener paciencia, aun y cuando las cosas no marchan conforme a tu propio Norte. Pero realmente, no busco una oficina perfecta, ni pretendo encontrar una así. De hecho, no hay nada más auténtico en esta vida, que aquello, que con sus defectos y atributos nos permite seguir avanzando; de lo contrario carecería de sensibilidad humana. Aun así, agradezco con total honestidad el aprendizaje que JCP ha contribuido en mi desarrollo personal y profesional, de cierta manera esta última experiencia, ha hecho que vuelva a leer un libro que había dado por cerrado y concluido.

No quiero que se malinterprete como un comentario negativo, es todo lo contrario, es real y autentico. Mi experiencia laboral ha dejado una marca sobre mi primer paso al profesional del mañana, y estoy agradecido que ambas oficinas me han impulsado a dar lo mejor de mí.

Las primeras experiencias son el punto de inflexión entre lo académico y el mundo real; si mantienes una visión analítica, tendrás una mejor visión de lo que debes de hacer. Pues son en los bordes y limites, donde ocurren las cosas más interesantes.  Medita en ese punto, antes de dar el siguiente paso.

*Arq. Javier Santiago Renderos Orellana graduado en Mayo 2017 en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas*

23 Ene 2017
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De Follower a Directora de Proyectos

Escrito por: Gabriella Cuéllar

Para algunas personas ser un líder, ser extrovertido y saber lo que se quiere desde muy pequeños, es natural. Para otras como yo, no lo fue. Pero, lo que sí es común, es no saber qué se quiere hacer en su vida adulta.

Desde el colegio me distinguía por ser una “follower”, una seguidora. Llegué a la universidad y mi rol seguía siendo el mismo: “seguidora del grupo”. Haciendo lo que se suponía debía hacer, estudiar. “Será bueno para tu futuro” me dijeron, “escoge una carrera para tu vida adulta, para mantenerte y ser independiente”. Recuerdo que mi padre, un ingeniero civil, estaba siempre dibujando en servilletas o trayendo su trabajo a casa, me asombraba la forma en la que era capaz de plasmar sus ideas a través dibujos. No importaba si estos estuvieran perfectos o no. De ahí lo supe, la única cosa clara en mi vida: la Arquitectura.

Y es que, la Arquitectura me permitía soñar: crear un mundo diferente, un mundo lleno de colores, matices, texturas, tamaños, sensaciones, tal como lo decía Grace McGarvie “un arquitecto es un dibujante de sueños”. Sin embargo, mi primer reto a superar fue la confianza. Durante mi etapa académica, mi zona de confort se limitaba en ir a clases, regresar a casa, hacer los trabajos, etc. No era capaz de dar un paso más, de “excederme”. Viví creyendo que esa era la capacidad máxima que tenía, es más, no daba crédito a mis ideas y una vez más cerré un ciclo de mi vida siendo una “seguidora”. En mi zona de confort todo marchaba bien, no tenía prisa por conseguir un empleo, apenas empezaba mi trabajo de graduación y había decidido dedicarme de lleno a esa tarea. Con el transcurrir del tiempo, empecé a notar que una parte de mí quería más. Tuve entonces la certeza de que no quería seguir siendo una seguidora más.

En noviembre de 2014, recibí una llamada de una persona. Me preguntó cómo andaba de tiempo, que si les podía echar la mano con un proyecto; durante toda la llamada dudé. No era lo que yo había planeado, no comprendía lo que pasaba – alguien me había recomendado.- Seguí dudando, en mi cabeza llovían los pensamientos negativos: esto está fuera de mi zona de confort. Pese a esa tormenta de negatividad, aquella parte mía en un descuido, se apoderó de mí y sin pensarlo dos veces dije que sí.

Hace dos años que vengo luchando con mis inseguridades, etc. Pero, al verlo del lado positivio ¿acaso no es más sano perfeccionarse uno mismo en lugar de compararte o depender de los demás? ¿Será que el primer paso para lanzarse al vacío es dejar de pensar que no eres capaz o suficiente? La respuesta es clara: ¡Debes empoderarte de tu persona! ¡Enfrenta tus miedos, conquístalos! Repítetelo las veces que sean necesarias “sí quiero, sí puedo, voy por ello”.

Tres momentos importantes han marcado mi ciclo laboral en JCP, en los que la “Gabby asustadiza” tuvo que abrirle paso a la “Gabby osada”. Al mirar atrás, acabas por comprender que tus miedos siguen estando ahí, pero ahora eres capaz de controlarlos por una simple razón: sales de tus zonas de confort. Ahora te atreves más, tomas riesgos, dicho de otra forma, te dejas ir para alcanzar tus metas, sin importar los obstáculos que encuentres en el camino, al final sabrás que estos sólo te harán más fuertes.

Sin lugar a dudas, en mi paso por JCP he desempeñado muchas funciones en las que he podido experimentar muchas de las facetas de la arquitectura, que van desde la conceptualización de un proyecto hasta la supervisión y construcción del mismo, lo confuso, frustrante y divertido que puede llegar a ser, y la única conclusión a la que puedo llegar es que amo lo que hago, a pesar de los días difíciles y agotadores. Puedo también concluir en que la arquitectura, más que un trabajo o una profesión es un estilo vida, con el que eres capaz no sólo de construir o materializar un sueño, sino que también transformas la realidad del soñador, en este caso tu cliente, con el que además, la arquitectura te permite crear un vínculo en el que se comparten aspiraciones, esperanzas, anhelos, es decir: sueños.

Finalmente, puedo decir que la arquitectura me ha ayudado a crecer y pulirme como persona y como profesional. La arquitectura me enseñó que si no disfrutas, vives y amas lo que haces, un trabajo siempre será eso, sólo un trabajo. La arquitectura me retó a salir de mi zona de confort para poner mis conocimientos y habilidades a la disposición de aquellos soñadores que la necesiten.

16 Ene 2017
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La arquitectura es trabajo en equipo

Escrito por: Juan Carlos Paredes

Archos, del griego que significa JEFE, Tecton, que significa obra. Arquitecto es aquel con conocimiento suficiente para dirigir una obra. El jefe de obra.

KOOLHAAS, BARRAGAN, LE CORBUSIER, WRIGHT…tantos grandes han dado ya su definición, que se vuelve casi arrogante querer dar una mejor pues todos parecen coincidir en que el JEFE DE OBRA, es capaz de llevar a la humanidad a un mundo mejor.

Entonces pues, ¿de qué se trata en realidad esto de ser arquitectos? ¿De hacer bonitos dibujos? ¿De conjugar bien los colores? ¿De combinar bien los materiales y las telas? ¿O se trata de encontrar la raíz de un problema? ¿De hacer la pregunta correcta? ¿De filosofar, pensar, levantarse y transformar el mundo?

Volvamos a las raíces: tener el conocimiento y la capacidad de llevar a la humanidad a un mundo mejor. ¿Sera que podemos vivir con esos talentos sin usarlos? ¿Sera que solo aquellos que se graduaron como profesionales de la arquitectura son capaces de transformar el mundo? Quizás sea por eso que me gusta cuando un arquitecto llamado Koolhaas dice que la arquitectura es una profesión moralista y arrogante, creyendo que todo lo hace bien, opinando sobre problemas irresolubles para mentes más capacitadas pues en realidad, todos tenemos capacidad de transformar una realidad, al menos nuestra realidad en un mundo mejor.

Así llevamos nuestra práctica diaria, conscientes de que no es un momento, de que es una decisión de vida, vivir en la búsqueda constante de aquello en lo que nos agradaría vivir. Sera por eso que veces, combinamos colores y conjugamos materiales y en otras transformamos un espacio que reinventa el entorno urbano, que ofrece esperanza y que regala vida a una comunidad, o bien construimos emprendimientos de vida que albergan sueños. Lo cierto es que nunca lo hacemos solos, lo hacemos bajo la clara perspectiva de que nuestros equipo, colaboradores y clientes saben lo que quieren, que no somos dueños de una verdad absoluta, mejor e invisible para los demás, lo hacemos conscientes de que nuestra capacidad y talento debe de estar puesto en función de otros para transformar una realidad más allá de la nuestra.

Hacemos equipo con aquellos para quien trabajamos, con quienes trabajamos, pues en equipo, tenemos capacidad de transformar con mayor facilidad una realidad. Juntos poseemos el conocimiento y capacidad para lograr algo mejor. Arquitectos somos todos pero seámoslo para todos, que no se quede ese talento sin usar, ¡hay un mundo por transformar!

09 Ene 2017
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La zona segura

Escrito por: Jennifer Sagastume

A lo largo de la vida nos enfrentamos a situaciones que nos hacen tomar ciertas decisiones que nos permiten salir de nuestra área de comodidad. Uno de esos momentos que todos hemos pasado – o vamos a pasar –, es esa decisión fundamental: ¿Qué carrera voy a estudiar? Sabemos que no es una decisión sencilla, y que a la hora de tomarla existen varios factores determinantes. Pasamos de preguntarnos en qué somos buenos, qué nos gusta hacer, hasta preguntas más elaboradas como en dónde nos vemos en uno, cinco o diez años.

Cuando me toco tomar esa decisión se me hacía difícil contestarme esas preguntas, no porque no tuviera ciertos gustos definidos, sino que no encontraba un factor determinante que me provocara el tomar la decisión “adecuada”. Fue entonces que comencé a escuchar más sobre la carrera de arquitectura, desde comentarios de lo demandante que esta podía llegar a ser o las habilidades que se “requerían” – que iban desde “dibujar bonito” hasta ser expertos en matemáticas –.

Pero más allá de guiarme por los usuales comentarios, decidí investigar más sobre la carrera: qué significaba, qué es lo que un arquitecto hace, sus límites y alcances, y la increíble variedad de especializaciones que existen; pero lo que me hizo saltar al vacío, más allá de si iba a ser buena o no, fue darme cuenta de cómo un arquitecto es en realidad, una persona transformadora; y que, a pesar del reto que esto suponía, yo quería transformar mi realidad y mi entorno.

Esa fue la primera vez – o tal vez la primera más tangible – en que pude darme cuenta como era salir de mi zona de confort. Todos los que hemos tomado la decisión de dejar “nuestra zona segura”, entendemos el temor de renunciar a la seguridad y la comodidad que nuestro espacio nos brinda, para poder adentrarnos y conocer algo nuevo, diferente y retador; pero también conocemos la satisfacción de aprender, de conocer nuevas experiencias y la oportunidad que esto nos brinda para crecer como personas.

Al comenzar la carrera e ir conociendo a mis compañeros, observe que no era la única que había tomado la decisión osada de ser ‘una persona transformadora’, que ese deseo de ser un agente de cambio pudo contra cualquier temor que podíamos tener, ahí todas las preguntas que uno se plantea para ver si en realidad se encaja o no en una carrera, se disuelven. Y es que ese salto al vacío, no se realiza pensando o preguntándose si vas “a poder dar lo suficiente” o si “vas a ser capaz”. Salir de la zona de confort implica dejar el miedo a equivocarse y fallar, pero sobretodo implica aprender sobre todos esos nuevos aspectos que se presentan, y empoderarse sobre todas las decisiones que uno toma.

También aprendí que salir de la zona de confort no es un estado que se vive una vez, es más bien un reto que uno debería de plantearse constantemente, y sin duda arquitectura es una de esas experiencias que te permite retarte a cada momento, desde estudiante cuando hay que defender el primer proyecto ante el catedrático, hasta como profesional, cuando entras a un área de la cual no tenes mucho conocimiento – y la arquitectura me ha permitido, pasar por cada uno de estos –.

Y si bien, salir de la zona de confort puede ser diferente para cada uno de nosotros, es un aspecto que tomamos – o deberíamos de animarnos a tomar – en algún momento de nuestras vidas (¡YA!), y comenzar a utilizarlo cada vez que nos encontremos en una situación cómoda y segura; ya que como dice Kurt Hahn: “hay más en nosotros de lo que sabemos si es que logramos verlo, y es probable que el resto de nuestras vidas no estemos dispuestos a conformarnos con menos”.

26 Dic 2016
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La magia de los materiales artesanales

Escrito por: Ronald Quezada

¿Qué es lo primero que te habla cuando entras a un espacio?¿Lo primero que se comunica contigo?¿serán sus formas, sus dimensiones, su iluminación, o sus colores?. Para el arquitecto, como para todo ser humano, los espacios se comunican a través de muchas formas y es que tú no llegas a la arquitectura, la arquitectura llega a ti.

Si lo pensamos detenidamente, la arquitectura es una ciencia que se encarga de estudiar y crear sensaciones, además se encarga de CONECTAR, de comunicar una idea al mundo, de despertar algo dentro de cada uno de nosotros, de provocar curiosidad, de generar sensaciones, y es en este campo en el de generar sensaciones, donde el correcto e ingenioso uso de los materiales tiene su valor.

Cuando hablamos de materiales artesanales, estaríamos en lo correcto si nos referimos a todo material producto de un proceso artesanal, realizado de forma manual, con la ayuda mínima de la automatización o maquinaria, es un producto distinto a los demás, una artesanía es un objeto completamente cultural, ya que tienen la particularidad de variar dependiendo de la cultura, el país, el clima y la historia de cada lugar.

A diferencia de los materiales producidos en serie, estos materiales, al ser elaborados manualmente, tienen la maravillosa cualidad de crear sensaciones que causan un impacto a nivel personal, la facilidad para contar historias, y no es eso lo que también busca un arquitecto? que sus obras no solo sean funcionales y eficientes independientemente sean estas desde una casa hasta un edificio corporativo, el arquitecto busca contar historias a través de su obra, un producto artesanal, por si solo hace ese trabajo.

Tomemos un tejido artesanal salvadoreño por ejemplo, es un material que nos cuenta no solo sobre su cuidadoso proceso de producción, el empeño y la destreza de su confección, sino además nos cuenta la historia de su origen. Siendo así, sin lugar a dudas un material que conecta con las personas de manera única, que nos habla de nuestra cultura, de las casas de nuestros abuelos, de nuestros origines, de dónde venimos, es un material que despierta recuerdos y nostalgia.

Y a este punto a lo mejor te surge la interrogante, ¿cómo podemos hablar de artesanías en la arquitectura del siglo XXI? Cuando aparentemente ya no hay espacio para este tema, viendo la gran variedad de materiales que se producen en serie, cada vez más fuertes, cada vez más longevos, pues podríamos decirlo de esta manera: para crear una experiencia, el arquitecto debe ser capaz de proyectar una idea de una manera tan minuciosa y clara, que despierte algo en los usuarios, y una de las maneras más eficientes para hacerlo es por medio de las micro sensaciones, las cuales se refieren las muchas impresiones o estímulos, que produce una imagen por medio de los sentidos. Y estas pueden emplearse manejando el detalle de tal manera que permita la unión de lo moderno con el pasado y en este caso con lo artesanal. El resultado, maravilloso, un espacio que puede brindar comodidad y elegancia, pero que debe también tener un carácter, debe ser un espacio humano y agradable, rico en detalle.

La arquitectura actualmente se encuentra en un estado de transformación permanente, y este proceso es tan frenético, donde lo nuevo y moderno son para algunos sinónimos de innovación, pero pregúntate también, no debe el arquitecto ser capaz de innovar en todos los sentidos? convertirse en el ser mediador, que INTEGRE y ARMONICE los elementos dentro de un espacio.

Alvar Aalto dijo alguna vez “La arquitectura moderna no significa el uso de nuevos materiales, sino utilizar los materiales existentes de una forma más humana” y esto no se traduce en permanecer estáticos, si no en empujar los limites, en crear, pero no olvidar nunca el valor del legado que hemos recibido.

19 Dic 2016
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Renovar es innovar

Renovar es cambiar algo, es transformar lo existente. Innovar es buscar en el interior, en lo existente, es introducir algo nuevo en nuestras vidas, en la vida de otros, en una comunidad, en el entorno urbano pero de una manera más sencilla. Es ver lo que otros no ven al ver hacia nuestro interior y proyectarlo hacia el exterior.

Y ahí, frente a nosotros, un inmueble que ha pasado la prueba del tiempo, quizás un tanto gris y con las cicatrices que marcan sus años. Sus funciones de antaño han sido ya cumplidas pues la ciudad se ha transformado y todo apunta a ser una buena oportunidad para transformar ese espacio, en algo nuevo. Pero, ¿en qué?

La respuesta yace en el emprendedor y su equipo de arquitectos, en su capacidad de leer las variables frente a ellos: EL INMUEBLE EN CUESTION, EL ENTORNO, NORMATIVAS DE CIUDAD, SUS NECESIDADES, SUS POTENCIALES cada una de estas en forma de oportunidades.

  1. El inmueble: su dimensión, su frente, su construcción, si es que existe y en qué condición se encuentra
  2. El entorno: ¿está en una zona residencial? ¿Es ahora una zona industrial, comercial o sigue siendo residencial? ¿Qué tan cerca se encuentra de una via principal?
  3. Normativas de ciudad: tan importantes pues son regentes para los miembros de una comunidad. Poco respetadas pues suelen restringir y con pocas soluciones para ofrecer a nuestra visión aunque con claridad nos dicen que podemos hacer, qué no podemos hacer, cuánto de aquello debemos tener y en qué dimensiones mínimas debe de existir.
  4. Sus necesidades y potenciales: ¿qué hay? ¿qué falta? ¿qué puedo hacer en este espacio?

 

Tras leer, llenarse de conocimiento y ver hacia el interior, llega la hora de sumar. Variables como: ¿cuánto parqueo se puede tener según el espacio existente? ¿cuánto parqueo demandará el cliente al que deseamos atender? Así, entendemos cuanto se puede construir como parte del quehacer del equipo técnico/artístico que integramos los arquitectos junto a nuestros clientes.

El emprendedor, el desarrollador, aquel que llego a nosotros con una visión, nos habla de su mercado objetivo, de su intención, nos habla de la esencia de su visión. Sumamos y restamos junto a él variables estéticas, como acabados y estilos, variables de costo hasta que su inversión esté dentro de la proporción correcta, en presencia y valor.

Miramos nuevamente y ahí, frente a nosotros, el viejo inmueble gris nos ha dicho adiós. Se RENOVÓ, se convirtió en una OPORTUNIDAD, para nuevos sueños, para los sueños de otros. Simplemente, en medio del gris, se presentó como algo INNOVADOR.

¡RENOVAR, ES UNA OPORTUNIDAD DE INNOVAR Y GANAR!

12 Dic 2016
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Un arquitecto, un creativo

Escrito por: Fátima Cruz

Generalmente cuando se piensa en un arquitecto, pensamos en aquel que diseña una casa, un edificio, un complejo, alguna plaza o parque. Pero, la arquitectura es una profesión tan amplia que puede llegar a abarcar desde el diseño de una silla, hasta el plan maestro de una ciudad completa. Esto lleva a la interrogante de ¿qué es exactamente un arquitecto? o ¿Qué es lo que debería realizar?

Si buscamos la definición de arquitecto, esta se limita a decir que es aquella persona que se dedica a la arquitectura, en ese caso si buscamos la definición de arquitectura, nos dice que es el arte y técnica de diseñar, proyectar y construir edificios y espacios públicos, por consiguiente esta no se aleja de la idea que generalmente se tiene de un arquitecto y a lo que se dedica. En su sentido más amplio, según William Morris (1881) la arquitectura abarca la consideración de todo el ambiente físico que rodea la vida humana, no podemos sustraernos de ella mientras formemos parte de la civilización, porque la arquitectura es el conjunto de modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con objeto de satisfacer las necesidades humanas, exceptuando sólo el puro desierto.

Si bien es cierto la arquitectura, como una de las profesiones más antiguas ya tiene un rango de acciones o de grados de intervención en la que se ve involucrada, la definición mencionada anteriormente nos abre el panorama de alcance y, en la actualidad se puede observar que existen múltiples actividades a las cuales se dedica alguien con el título de arquitecto, que salen de estas actividades generalmente conocemos o estamos acostumbramos a observar, como por ejemplo, la arquitecta Zaha Hadid quién incursionó en el diseño de moda diseñando joyería y prendas de alta costura, o Assemble, un colectivo de arquitectos ganadores del Premio Turner, el premio más prestigioso de arte contemporáneo en el Reino Unido, dedicándose al pensamiento y creación de espacios efímeros o instalaciones, fuera de realizar proyectos que si se denominarían comúnmente proyectos arquitectónicos, como ejemplo está el proyecto “The Cineroleum” una instalación que transforma una estación de combustible abandonada en un cine, utilizando para esto únicamente materiales reciclados o donados, o “Big Slide” una instalación temporal construida para un festival que servía, como su nombre lo dice, como un deslizadero gigante.

Viendo los ejemplos anteriores, aparentemente no existe un límite en el tipo de creación o actividad que realice un arquitecto, es decir podríamos catalogar estas actividades como generación de ideas que posteriormente se transforman en proyectos, pudiendo definir entonces a los arquitectos como personas que producen en esencia ideas germinadoras: un creativo.

Si volvemos a la definición de arquitectura, y tomamos como palabras clave: “arte”, “proyectar” y “diseñar”, son palabras que siempre requieren de ideas para poder desarrollarlas, es decir tienen como exigencia la innovación.

La generación de nuevas ideas es algo que evidentemente no puede otorgársele únicamente a un arquitecto, pero no podemos negar que siempre que necesitamos innovar, cambiar algo que no está funcionando en el espacio que nos rodea ya sea inmediato o no, podemos recurrir al arquitecto, ya que es un creativo, un generador de ideas y así iniciar un proceso de pensamiento que es a lo que todo arquitecto se enfrenta ante un nuevo proyecto, pero al finalizar este proceso la conclusión siempre debería ser la INNOVACIÓN.

07 Dic 2016
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Arquitectura entre emprendedores

Nos sucede a todos, nos despierta en las noches, nos quita el sueño, nos quita el hambre, nos genera ansiedad. Usualmente no sabemos ni que es, solo sabemos que es un sentir que nos inquieta, nos corroe, nos dice que queremos algo y que algo no queremos. Es algo que queremos transformar y suele ser algo que podemos mejorar. Es más fuerte que nosotros, es un espíritu que nos atormenta hasta que nos obliga a cambiar.

Así nace el EMPRENDER, queriendo cambiar y transformar algo, con cosquillas en el estómago, con palpitaciones en el corazón. Sabemos que no será fácil, que requerirá esfuerzo y mucho de nuestro tiempo y constante dedicación. Ningún cambio llega fácil y tampoco llega sin tener claro el norte que buscamos. Requiere de objetivos.

Con el objetivo definido, empieza la primera evaluación. Conocer donde estamos, nuestro entorno, el mundo que nos rodea. Dar el primer paso es traspasar la frontera, como pionero que se adentra a un mundo desconocido en busca de algo nuevo y dispuesto a aprender. Cada pie que ponemos al frente del otro nos ayuda a conocer. Lo que estamos por descubrir, nos deja claro que es mejor estar acompañados pero que solo se esta bien acompañado si se está con los que comparten el objetivo creador.

Caminamos en compañía, aceptando iguales en la travesía, en un círculo virtuoso que comparte conocimiento, que comparte razón. Compartiendo crecimiento, compartiendo la creación de pensamiento.

El camino ofrecerá resistencia, presentara dificultades, ofrecerá nuevos parajes, oportunidades no planificadas, dejará al descubierto nuevos intereses que deberán ser sometidos a evaluación. Entre más preparado el equipo mejor será el camino, cimentando cada paso en principios que unifiquen el pensar, siempre claros en el norte que se ha trazado.

EMPRENDER solos es trabajar en lo que nos apasiona, es mejorar nuestra propia existencia. EMPRENDER en equipo es crecer en otros, es trabajar en la construcción de un sueño mas grande no para uno, sino para todos. Trabajando en lo que se roba nuestro corazón, desarrollando en el camino ideas germinadoras, multiplicadoras e innovadoras, que aporten valor agregado para las personas con quien trabajamos y para quienes trabajamos. EMPRENDER EN EQUIPO, ES RODEARSE DE EMPRENDEDORES GENERADORES DE BIENESTAR.

Hablar de ideas germinadoras, multiplicadoras e innovadoras que aporten valor a otros es hablar de arquitectura, de creación de pensamiento, ideas y espacios que mejoren nuestro entorno, el de los demás, es hablar de la materialización de sueños que generan bienestar.

Y así llegamos a hablar de ARQUITECTURA ENTRE EMPRENDEDORES, es hablar de aportar conocimiento para crecer, es crecer en el conocimiento de aquellos con los que nos relacionamos, creando objetivos claros, planificando el camino como parte de un equipo creador y generador de conocimiento. Arquitectos, clientes, asesores, exponiendo experticia, conocimiento y razón, persuadiéndose unos a otros, innovando y agregando valor al producto en creación.

ARQUITECTURA ENTRE EMPRENDEDORES es la promesa de compartir la construcción de un sueño e innovar, de hacer del mundo que nos rodea un mundo mejor. Es la promesa de que el cambio comienza en casa para compartirlo con quienes nos busquen para hacer de su sueño una realidad, ya sea cliente o compañero de equipo. Aquí estaremos para soñar, innovar y crecer. Es la promesa de que buscaremos muy en nuestro interior para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, cultivándonos para cosechar en abundancia en cada EMPRENDIMIENTO en que participemos.