Etiqueta: arquitectura

06 Feb 2017
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El desafío de construir un sueño

Cuando decidí estudiar arquitectura no imaginaba todos los retos que implica ser un creador y constructor de sueños, desde el inicio de la carrera hasta encontrarnos en un trabajo. Esta carrera reta nuestro pensamiento, nuestras ideas, no es algo repetitivo, solo se puede pensar ¿Cuál será ese próximo reto? ¿Hacia dónde me llevará? Y esto es lo que me hace amar arquitectura, la manera en que la carrera puede transformarnos, y a la ves culturizarnos.

Cada proyecto es un nuevo desafío ya que no existen pasos a seguir que nos lleven a encontrar la respuesta sobre cómo debe ser un diseño, cada uno viene acompañado de un proceso creativo diferente, lo cual lo convierte en único e innovador. La arquitectura es un mundo de posibilidades, en el que cada persona que acude a nosotros para poder llevar a la realidad su idea nos hace parte importante de su sueño, nos hace soñar junto a ellos, nos sumerge en una nueva aventura.

Ese momento de conocer cuál será el próximo proyecto en el que trabajaremos está lleno de emociones, de entusiasmo imaginando todo lo que este puede llegar a ser, sin embargo también temor, ya que puede tratarse sobre algo que no conocemos. ¿Cómo puede ese sueño convertirse en una realidad? Es una de las preguntas que surgen en ese momento; esto nos lleva a salirnos de nuestra zona de confort una y otra vez con cada proyecto ya que nos brindan la oportunidad de vivir, aprender y explorar experiencias más allá de las conocidas.

Todo el proceso de llevar una idea a la realidad, comienza desde empaparse lo más que se pueda sobre el tema, aprender cada proceso, visitar lugares, conocer personas, adentrarnos en cada detalle, todo esto nos lleva a encontrar la raíz, la esencia de lo que queremos conocer y solo esto puede llevarnos a encontrar un camino por el cual dirigirnos a la hora de diseñar. Cada diseño cuenta una historia en él.

«Se trata de generar un vocabulario tridimensional que pueda transmitir conocimientos, sensaciones, que llegue a transportarlos a lugares, todo esto es lo maravilloso que un diseño puede lograr.»

 

El aceptar el reto, el probarnos a nosotros mismos tiene como resultado llenarnos de alegría y satisfacción al ver el resultado de todo este proceso y el saber que esa persona que inicio con una idea pueda ver materializado su sueño; además de brindarnos nuevos conocimientos, de poder apreciar la manera en la que piensan otras personas, se trata de no solo ser arquitectos, si no volvernos expertos en otros temas.

“No se cómo hacerlo” no debe ser una excusa para nosotros mismos, debemos asumir los retos que la carrera nos ofrece y que nos hacen crecer junto a ellos de manera profesional y personal “Cualquier cosa que construimos termina construyéndonos a nosotros” – Jim Rohn).

 

30 Ene 2017
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Cómo enfrentarse a los cambios

Escrito por: Marcela Cortez

Muchos dicen que la vida comienza cuando sales de la zona de confort, y es que cuando dejas tus miedos atrás, tu vida cambia, pero cuando tu mente escucha la palabra “CAMBIO” lo primero que sientes es inseguridad, el no saber qué va a pasar, el no tener el control en tus manos, dejar a un lado eso que crees que te hace feliz cuando en realidad solo es a lo que estás acostumbrado.

Piénsalo, has logrado salir de tu zona de confort muchas veces, como por ejemplo el primer día en el kínder, pasas de estar todo el día con tu familia y luego a estar con personas totalmente nuevas, diferentes, toda esta experiencia nos asustó; pero era algo totalmente distinto que dio inicio a una nueva etapa de nuestra vida. Es así, como muchas veces hemos enfrentado estas situaciones: al llegar a la universidad, a un trabajo nuevo, etc.; en donde todos esos momentos te producen incertidumbre, muchas dudas e inseguridades. Aprendimos a ver esos cambios como una oportunidad o un reto para avanzar en nuestro camino.

Salir de la zona de confort es el motor del progreso para la humanidad, es la manera en la que vamos evolucionando, siendo cada día mejores. Es por esa razón que debemos dejar de tener el control, enfrentar nuestros miedos y dejarnos llevar por lo que queremos.

Como arquitectos es nuestro deber quitarnos el miedo y siempre atrevernos a soñar, a crear formas, sensaciones; además convertirnos en soñadores como las personas que acurren a nosotros para que junto con ellos podamos hacer realidad sus sueños, estas son personas que han dejado su zona segura para dar inicio a otra parte de sus vidas.

En la arquitectura, si queremos ser únicos debemos atrevernos a crear nuevos estilos, marcar nuevas tendencias de diseño y buscar ser innovadores; es por eso que debemos estar en constante movimiento, ser capaces de soñar y atrevernos a construir nuevas ideas. Vivimos combatiendo el miedo a diseñar algo totalmente nuevo, sabiendo que puede ser aceptado o no, y es así como vamos creciendo, vamos atreviéndonos a nadar contra la corriente, para ser mejores y lograr aportar nuevas ideas que ayuden a trasformar nuestra realidad. Como dijo George Shaw “si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ello.”

Mientras sigas haciendo las cosas de la misma manera estas seguirán iguales, estarás viviendo dentro de un círculo, como un niño que colorea dentro de las líneas de los dibujos porque su profesora se lo ordena, pero ¿por qué no permitir que el niño cree sus propios dibujos?; seamos diferentes, todos tenemos la capacidad de poder cambiar y salir de esas líneas que solo nos estancan.

Al superar cada vez retos o desafíos lograremos superar nuestros miedos, además podremos ganar nuevas experiencias y aprendizajes, conseguiremos ser más valientes y eso nos llevará al éxito; atrevámonos de nuevo a salir de nuestra zona segura.

“Todos nuestros sueños pueden hacerse realidad si tenemos el coraje de perseguirlos” Walt Disney. Desafiémonos a nosotros mismos y sigamos nuestros sueños por muy enormes o locos que parezcan, el único límite que existe esta en nosotros mismos y este es tan sencillo como la decisión de no intentarlo.

23 Ene 2017
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De Follower a Directora de Proyectos

Escrito por: Gabriella Cuéllar

Para algunas personas ser un líder, ser extrovertido y saber lo que se quiere desde muy pequeños, es natural. Para otras como yo, no lo fue. Pero, lo que sí es común, es no saber qué se quiere hacer en su vida adulta.

Desde el colegio me distinguía por ser una “follower”, una seguidora. Llegué a la universidad y mi rol seguía siendo el mismo: “seguidora del grupo”. Haciendo lo que se suponía debía hacer, estudiar. “Será bueno para tu futuro” me dijeron, “escoge una carrera para tu vida adulta, para mantenerte y ser independiente”. Recuerdo que mi padre, un ingeniero civil, estaba siempre dibujando en servilletas o trayendo su trabajo a casa, me asombraba la forma en la que era capaz de plasmar sus ideas a través dibujos. No importaba si estos estuvieran perfectos o no. De ahí lo supe, la única cosa clara en mi vida: la Arquitectura.

Y es que, la Arquitectura me permitía soñar: crear un mundo diferente, un mundo lleno de colores, matices, texturas, tamaños, sensaciones, tal como lo decía Grace McGarvie “un arquitecto es un dibujante de sueños”. Sin embargo, mi primer reto a superar fue la confianza. Durante mi etapa académica, mi zona de confort se limitaba en ir a clases, regresar a casa, hacer los trabajos, etc. No era capaz de dar un paso más, de “excederme”. Viví creyendo que esa era la capacidad máxima que tenía, es más, no daba crédito a mis ideas y una vez más cerré un ciclo de mi vida siendo una “seguidora”. En mi zona de confort todo marchaba bien, no tenía prisa por conseguir un empleo, apenas empezaba mi trabajo de graduación y había decidido dedicarme de lleno a esa tarea. Con el transcurrir del tiempo, empecé a notar que una parte de mí quería más. Tuve entonces la certeza de que no quería seguir siendo una seguidora más.

En noviembre de 2014, recibí una llamada de una persona. Me preguntó cómo andaba de tiempo, que si les podía echar la mano con un proyecto; durante toda la llamada dudé. No era lo que yo había planeado, no comprendía lo que pasaba – alguien me había recomendado.- Seguí dudando, en mi cabeza llovían los pensamientos negativos: esto está fuera de mi zona de confort. Pese a esa tormenta de negatividad, aquella parte mía en un descuido, se apoderó de mí y sin pensarlo dos veces dije que sí.

Hace dos años que vengo luchando con mis inseguridades, etc. Pero, al verlo del lado positivio ¿acaso no es más sano perfeccionarse uno mismo en lugar de compararte o depender de los demás? ¿Será que el primer paso para lanzarse al vacío es dejar de pensar que no eres capaz o suficiente? La respuesta es clara: ¡Debes empoderarte de tu persona! ¡Enfrenta tus miedos, conquístalos! Repítetelo las veces que sean necesarias “sí quiero, sí puedo, voy por ello”.

Tres momentos importantes han marcado mi ciclo laboral en JCP, en los que la “Gabby asustadiza” tuvo que abrirle paso a la “Gabby osada”. Al mirar atrás, acabas por comprender que tus miedos siguen estando ahí, pero ahora eres capaz de controlarlos por una simple razón: sales de tus zonas de confort. Ahora te atreves más, tomas riesgos, dicho de otra forma, te dejas ir para alcanzar tus metas, sin importar los obstáculos que encuentres en el camino, al final sabrás que estos sólo te harán más fuertes.

Sin lugar a dudas, en mi paso por JCP he desempeñado muchas funciones en las que he podido experimentar muchas de las facetas de la arquitectura, que van desde la conceptualización de un proyecto hasta la supervisión y construcción del mismo, lo confuso, frustrante y divertido que puede llegar a ser, y la única conclusión a la que puedo llegar es que amo lo que hago, a pesar de los días difíciles y agotadores. Puedo también concluir en que la arquitectura, más que un trabajo o una profesión es un estilo vida, con el que eres capaz no sólo de construir o materializar un sueño, sino que también transformas la realidad del soñador, en este caso tu cliente, con el que además, la arquitectura te permite crear un vínculo en el que se comparten aspiraciones, esperanzas, anhelos, es decir: sueños.

Finalmente, puedo decir que la arquitectura me ha ayudado a crecer y pulirme como persona y como profesional. La arquitectura me enseñó que si no disfrutas, vives y amas lo que haces, un trabajo siempre será eso, sólo un trabajo. La arquitectura me retó a salir de mi zona de confort para poner mis conocimientos y habilidades a la disposición de aquellos soñadores que la necesiten.